Las previsiones apuntan a que el mercado inmobiliario francés crecerá un 1,1% en 2025, lo que indica una recuperación. La bajada de los tipos de interés y la limitada oferta de viviendas impulsan este crecimiento.
Tras subir los tipos entre 2022 y 2023, el Banco Central Europeo inició una reducción gradual en 2024. En septiembre de 2024, el tipo básico del BCE alcanzó el 3,5%, lo que abarató las hipotecas, y el tipo medio de los préstamos para vivienda cayó al 3,6%. Esta tendencia provocó un aumento de la demanda de vivienda, ya que más personas podían permitirse la compra de inmuebles.
Al mismo tiempo, la limitada oferta de inmuebles residenciales en el mercado está añadiendo presión a los precios. Francia se enfrenta a una escasez de nuevas construcciones debido a varios factores, como las estrictas normas de construcción y los largos procedimientos de aprobación urbanística. Como resultado, las propiedades existentes se están revalorizando, lo que impulsa el aumento de los precios.
El aumento de precios es especialmente notable en grandes ciudades como París y Lyon, donde la demanda de vivienda es tradicionalmente alta. En París, por ejemplo, los precios se han estabilizado tras una caída en 2024, cuando el coste por m² cayó por debajo de los 10.000 euros. Al mismo tiempo, el crecimiento de los precios es menos pronunciado en las zonas rurales y las ciudades pequeñas, debido a la menor demanda y al gran número de inmuebles disponibles.
Los expertos predicen que la tendencia positiva del mercado inmobiliario continuará, con un aumento potencial del número de transacciones del 10-15%. Los esfuerzos de los bancos por atraer a los prestatarios en condiciones favorables también apoyan este crecimiento.
A pesar de la dinámica positiva, los expertos advierten de los riesgos: posibles cambios en la política fiscal y nuevas subidas de los precios de la vivienda pueden reducir la asequibilidad.



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